¿Compromisos explícitos?… Desde luego, es muy atractivo prometer cosas tangibles, fáciles de visualizar. Cuando la siembra de expectativas adopta contornos nítidos y forma concreta. Aunque del mismo tamaño es el riesgo político, al ser esperanzas fáciles de verificar en cierto plazo, para bien y para mal.
En estos términos podríamos valorar el filtro que promete doña ARIADNA MONTIEL REYES, presidenta de MORENA, para cerrar la puerta a los (las) aspirantes indeseables, de pasado turbio y amistades peligrosas.
La impresión es que les puso la vara muy alta. Los quiere honestos, con buena reputación y una moral intachable. Oiga usted, felicidades, que bien. Tan justo y necesario, que los demás partidos debieran hacer lo mismo.
Razón le sobra a la señora MONTIEL REYES para destacar la importancia de un perfil ético alto, como condición básica para que alguien aspire a cargos de elección por el partido guinda, en camino al megaproceso del entrante 2027. Que en Tamaulipas hacemos extensivo al bienio completo, para incluir el relevo gubernamental de 2028.
Despliega su hilo ARIADNA para guiar a los morenos en su salida del laberinto. Les pide trayectoria impecable y honestidad, para preservar, dice, la autoridad moral del movimiento.
En este espacio destaqué su discurso del pasado 3 de mayo donde dijo que su dirigencia “no tolerará la corrupción en ningún gobierno de Morena”, añadiendo que; “es momento de hacer conciencia”.
Y también cuando adelantó, tajante: “Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no serán candidatos” (Interiores, “Ariadna y el Minotauro”, martes,5 de mayo de 2026: https://x.gd/bRMVL).
DETECTOR DE MALES
Coloca, en efecto, muy alta la vara y (sobre todo, cabe reiterar) demasiado explícita; es decir, fácil de constatar, de medir, de comparar el dicho con el hecho (lo comenté aquí) “cuando se divulgue la lista de los coordinadores estatales para los comicios del 2027.”
Aún el observador más novato podría leer dicha lista y ver qué tan diáfanas son las trayectorias de los (y las) agraciados (as) por las coordinaciones en defensa de la transformación. Candidaturas, pues.
Y checar, si (como dice ARIADNA) existiera “certeza de que alguien comete un acto de corrupción” (porque entonces) “aunque haya ganado la encuesta, no será candidato”, pues la honestidad es mandato ético y “sin excepciones.”
¡Ora, pues!… Estimulante regla cuando además precisa que en la revisión de perfiles, contaría con el apoyo de instituciones como la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
Revisión de currículum y análisis de antecedentes que, en palabras de CANTINFLAS, representaría algo así como “trasculcar su pasado”. Lo cual (si observamos las dependencias involucradas) apuntaría hacia bolsillos, cuentas bancarias, inversiones, propiedades y demás. Haberes y teneres, individuales y familiares.
ANTECEDENTE ÚTIL
El tiempo estaría dando la razón a la gente de Transparencia Mexicana y el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) cuando en el lejano 2015 (elección intermedia federal, bajo PEÑA NIETO) lanzaron su propuesta de exigir que todo funcionario, legislador o candidato hiciera públicas tres declaraciones:
(1) Patrimonial (sus bienes), (2) de intereses (relaciones económicas, empresariales o familiares) que pudieran generar conflicto con el cargo y (3) fiscal (estar al corriente con el SAT).
Idea denominada “Iniciativa Ciudadana #3de3” (o “Ley 3de3”) sobre la cual, AMLO, por entonces líder partidista, manifestó su desconfianza al decir que la “mafia del poder” habría inventado dichos mecanismos para fingir el combate a la corrupción “sin tocar a los verdaderos responsables”, calificándola de “pura simulación.”
Aunque bastante peor sería la respuesta de VICENTE FOX, quien, fiel a su estilo mamarracho, lépero, calificó dicha iniciativa como “una mamada”. Cínico, además, FOX había dejado de ser oposición para convertirse en facturero, coyote y jilguero del gobierno peñista.
En aquel 2015, la opinocracia respondió que VICENTE estaría defendiendo con uñas y dientes la opacidad pública, debido a las cuentas turbias de Vamos México y Centro Fox, sus dos elefantes blancos beneficiados con millonarias “donaciones”, a cambio de las oscuras tareas de intermediación, entre inversionistas y oficinas gubernamentales.
DIFÍCIL PURGA
Pasados unos años, el tema de la ética oficial vuelve a surgir, ahora en boca de MONTIEL REYES. Ella lo postula como requisito (criba, colador, cedazo, cernidor) para separar el trigo de la cizaña, entre el aspirantado oficialista.
Justo es volver, entonces, a la mención inicial de los compromisos explícitos. Navajas de doble filo que fácilmente podrían revertirse si quienes resulten agraciados por las candidaturas (curules locales y federales, gubernaturas, alcaldías y hasta miembros de los cabildos) tienen esqueletos en el closet.
Duro compromiso (además) para el partido. Cabe imaginar desde ahora cuál sería la narrativa justificatoria, si asoman personitas con perfil de narco-aspirantes, riquezas espontáneas o nexos con el huachicol. Tarea embarazosa, no exenta de conflicto.Columnas anteriores:


