Ciudad Victoria, Tamaulipas a 08 de junio de 2026

Juanjo: el desgaste antes de la batalla

Juan José Salazar, mantiene vivas sus aspiraciones rumbo a la Alcaldía de Victoria o una diputación local, pero su proyecto político enfrenta señales preocupantes de desgaste.

Lo que parecía una estrategia ascendente dentro de Movimiento Ciudadano, comienza a mostrar síntomas de estancamiento, justo cuando debería consolidar alianzas y estructuras territoriales.

La promoción anticipada de su imagen, acompañada de la marca “Juanjo” en bardas y espacios públicos, logró posicionarlo inicialmente en la conversación política local, nada más.

Sin embargo, la política no se gana únicamente con presencia visual. También exige construcción de acuerdos, operación interna y capacidad para sumar liderazgos.

Y ahí parece encontrarse uno de los principales obstáculos de su proyecto. Dentro de Movimiento Ciudadano no logra tejer relaciones que fortalezcan su crecimiento.

Ni Roberto Lee, ni Luis Torre Aliyán, Juan Carlos Zertuche, Mayra Benavides, ni Patricia Pimentel y menos Gustavo Cárdenas, aparecen articulados alrededor de su apuesta política.

Ese aislamiento comienza a convertirse en un problema estratégico. Ningún aspirante competitivo puede avanzar cuando su propia estructura partidista camina en direcciones distintas y viendo nuevos cuadros políticos de futuro.

Por ello, Juanjo podría convertirse en un caso de estudio para estrategas políticos: cómo una candidatura con visibilidad termina perdiendo fuerza sin operadores aliados.

Si además existieron recursos, expectativas y respaldo político provenientes de Avanzada o de otros grupos externos desde Coahuila, la decepción podría ser proporcional al resultado obtenido hasta ahora.

La única opción de Juanjo, es poder negociar la candidatura con Gustavo Cárdenas, pero eso sí, la inflación ya elevó los costos.

PAN: La guerra por los escombros

El PAN tamaulipeco volvió a demostrar que sus conflictos más severos no provienen del exterior, sino de las disputas internas por el control del partido.

La difusión de señalamientos contra un supuesto integrante de la planilla de Gloria Garza, coincidió con el arranque formal de la contienda por la dirigencia estatal.
La respuesta fue inmediata. Gloria Garza exhibió públicamente la documentación oficial registrada ante la comisión electoral y desmontó buena parte de la acusación.

En la planilla presentada formalmente, no aparece José Alejandro Llanas Alba, ex diputado federal del PAN y personaje señalado en una nota que buscaba enlodar la campaña de Gloria Garza, sin que esto exonere a Llanas.

La reacción evitó caer en confrontaciones estériles y permitió trasladar nuevamente la discusión hacia el verdadero fondo de la disputa panista.

Porque esta elección, no trata únicamente de nombres o cargos partidistas. Lo que está en juego es el control político del PAN en Tamaulipas.

También representa un referéndum interno sobre el grupo que durante años dominó las estructuras partidistas y que muchos militantes responsabilizan de las derrotas acumuladas desde 2018.

La pérdida de la gubernatura, el retroceso en municipios estratégicos y el debilitamiento electoral del partido, siguen siendo heridas abiertas entre la militancia.

Por eso, cada movimiento dentro de esta contienda es observado bajo una óptica distinta: continuidad o renovación.

La estrategia de desgaste lanzada en el arranque de la campaña interna, terminó generando una lectura política contraria a la esperada.

Lejos de debilitar a una de las fórmulas contendientes, fortaleció la percepción de que existe preocupación entre quienes buscan conservar el control partidista. Pero no hay que dejar de lado que, si bien el César Verástegui es un activo real al interior del PAN, su pasado será una loza que va cargar Garza Jiménez, y así será hasta el 2028, cuando llegue a la candidatura a gobernador.