El amparo que evita la extradición a Estados Unidos de Eugenio Hernández Flores lo ha colocado nuevamente bajo los reflectores, ahora con un ingrediente político adicional: el rechazo de su partido a la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y él aparece en la lista de confrontación.
Con esa postura, el Partido Verde Ecologista de México estaría buscando empujar al exgobernador, hacia una candidatura plurinominal a la Cámara de Diputados. Aunque públicamente no la busque, el fuero constitucional representaría para él un margen mayor de tranquilidad jurídica.
Sin proponérselo abiertamente, el Verde ha terminado por colocarlo en una ruta de confrontación política tanto con el gobierno federal como con el estatal.
En los hechos, también implica un distanciamiento anticipado con la administración de Américo Villarreal Anaya, justo antes de que arranque formalmente el proceso electoral de 2026.
Ese frente político era lo último que necesitaba Hernández Flores. Tras el amparo —que además derivó en la separación de las magistradas que lo concedieron— su figura aparece ahora como la de un adversario incómodo para Morena, pero respaldado con mayor entusiasmo por el dirigente estatal verde, Manuel Muñoz Cano.
Con las cartas sobre la mesa, “Geño” ha retomado actividad pública y reuniones con integrantes de la vieja clase política tamaulipeca, particularmente con actores que formaron parte de su administración. Entre ellas destacó el encuentro con Guadalupe González Galván, figura rodeada históricamente de polémica.
Su margen de maniobra, por ahora, parece limitado —aunque no inexistente—: no es un perseguido internacional, pero tampoco un actor plenamente rehabilitado. Se mueve en una zona gris donde cada movimiento puede interpretarse como provocación o desafío político.
El riesgo inmediato no está en el terreno penal, sino en el político. Su nombre podría convertirse en un lastre o en una bandera incómoda tanto para aliados como para adversarios, sobre todo si decide competir por un cargo de elección popular.
Existe además un escenario latente: si el Ministerio Público logra reponer el procedimiento para que la Secretaría de Relaciones Exteriores procese nuevamente la solicitud de extradición antes de 2027, su futuro dependerá más de los tribunales que de su capacidad para reconstruir capital político.
En ese contexto, el regreso a la escena pública luce más como una apuesta arriesgada que como un retorno triunfal. En la política mexicana, las segundas oportunidades existen, pero rara vez son gratuitas.
En otro frente, el jueves reapareció en Palacio de Gobierno Héctor Martín Garza González, conocido como “El Guasón”, quien sostuvo reuniones con personal de la Secretaría General de Gobierno.
El excandidato de Morena a la gubernatura en 2016 —y uno de los primeros rostros de la llamada Cuarta Transformación en Tamaulipas— recordó que no pisaba ese recinto desde 2018, cuando acompañó al entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador en una visita de cortesía al gobierno estatal.
Relató incluso que en aquella ocasión había prometido no volver a Palacio hasta que Morena gobernara el estado. Durante ese encuentro, el entonces mandatario Francisco García le reclamó con tono coloquial su ausencia.
—¿Qué pasó, fiera? ¿Por qué no has venido a verme? —le preguntó.
La respuesta, según el propio Garza, uno de los principales asesores del Alcalde de Reynosa Carlos Peña, fue directa: el presidente electo no se lo había permitido. Una anécdota que hoy ilustra cómo cambian los tiempos… y los equilibrios del poder y hoy sin el ex Presidente López Obrador.


