Ciudad Victoria, Tamaulipas a 03 de julio de 2026

El corredor también construye liderazgo

La firma del Corredor Económico Tamaulipeco rebasa el ámbito administrativo. Coloca a Carmen Lilia Canturosas en una ruta política donde privilegia la integración regional sobre la competencia municipal.

Mientras otros gobiernos concentran sus esfuerzos en promover únicamente sus territorios, Nuevo Laredo y Tampico apuestan por una estrategia conjunta que fortalece la competitividad económica de Tamaulipas.

El acuerdo también proyecta una nueva generación de liderazgos municipales, capaces de construir consensos, compartir objetivos comunes y dejar atrás las disputas políticas que frenan el desarrollo.

En términos políticos, Carmen Lilia envía un mensaje claro: su agenda ya no se limita a gobernar una ciudad, sino a participar en los grandes proyectos estratégicos del estado.

Si esta alianza logra traducirse en inversiones, empleos y desarrollo regional, el Corredor Económico dejará de ser únicamente un convenio institucional para convertirse en un activo político de largo alcance.

Al mismo tiempo, el acuerdo mantiene una relación de coordinación con la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y del gobernador Américo Villarreal Anaya y reconoce el liderazgo de la alcaldesa de Tampico, Mónica Villarreal Anaya, proyectando una imagen de unidad, gobernabilidad y trabajo conjunto en torno al desarrollo económico de Tamaulipas.

Turismo sin responsabilidad

La reforma para prohibir el uso de razers y cuatrimotos en playas y centros turísticos no se aprobó a tiempo en el Congreso. La Secretaría de Turismo optó entonces por la salida más cómoda.

En lugar de construir una estrategia integral de prevención, el secretario Benjamín Hernández Rodríguez, decidió trasladar la responsabilidad de posibles accidentes o tragedias a los ayuntamientos.

Con esa postura, serán los alcaldes quienes enfrenten el costo político y social si ocurre una muerte o un percance grave durante el actual periodo vacacional.

Sin embargo, la prevención no comienza cuando ocurre una tragedia. Empieza con planeación, coordinación institucional, supervisión permanente y protocolos claros para proteger la vida de los visitantes.

Nadie plantea perseguir turistas, restringir el acceso a los destinos o convertir las playas en espacios policiacos. Lo que se exige es organización y capacidad preventiva, algo que Benja no ha podido en los últimos cuatro años.

La realidad es contundente. Durante los últimos cuatro años, cada temporada vacacional ha dejado personas fallecidas o lesionadas en playas, ríos y balnearios de Tamaulipas.

Ese patrón ya no puede atribuirse únicamente a la imprudencia de los visitantes. También refleja fallas institucionales que la autoridad turística está obligada a corregir.

La Secretaría de Turismo parece concentrar buena parte de sus esfuerzos en festivales, inauguraciones, ferias y eventos que generan reflectores, pero descuida la cultura de prevención.

Es justo reconocer que esos eventos suelen realizarse con el respaldo económico, logístico y operativo de los propios ayuntamientos, quienes terminan sosteniendo gran parte de la organización.

Ahora, además de aportar recursos y personal, también deberán cargar con la responsabilidad política de cualquier accidente ocurrido en sus destinos turísticos.

La debilidad de la política turística no termina en la prevención. También se refleja en la incapacidad para atraer inversiones que transformen verdaderamente el potencial del estado.

Tamaulipas posee playas, naturaleza, infraestructura carretera y una ubicación estratégica privilegiada, pero esos activos siguen sin convertirse en grandes proyectos turísticos de largo alcance.

Hace falta una política agresiva para atraer cadenas hoteleras, inversiones privadas, convenciones nacionales e internacionales y proyectos que generen desarrollo económico permanente.

Hoy la promoción turística parece enfocarse más en conservar la agenda local que en competir con otros estados por inversiones de gran escala y por eso se ve chiquita la oportunidad que hace Benja.

Un estado con el potencial de Tamaulipas no puede conformarse con organizar festivales cada temporada, mientras otros destinos multiplican infraestructura, empleo y derrama económica.

La Secretaría de Turismo, necesita cambiar de visión. Promover destinos es importante, pero salvar vidas y generar desarrollo deben convertirse en las verdaderas prioridades.

Porque una temporada vacacional exitosa no se mide únicamente por el número de visitantes, sino por la capacidad del gobierno para garantizar que todos regresen sanos a casa.

Mientras esa visión no cambie, el turismo seguirá avanzando con campañas publicitarias, pero sin una estrategia sólida que convierta a Tamaulipas en un destino competitivo, seguro y atractivo.