Muchos y muchas, oiga usted. Y no solo hablamos de quienes aspiran a la gubernatura de Tamaulipas en 2028. También de quienes le tiran agarrones feroces a la piñata del 2027.
Y, además, con apetitos múltiples. Una veladora en la curul local, otra en la curul federal y un cirio grande en la alcaldía. Lo que caiga, al precio que sea. No hay límites al ridículo, ni control de volumen para sus gritos.
Debemos a BERTOLT BRECHT el haber comparado la enfermedad del poder con los ímpetus de un animal en celo. Así se comportan algunos, algunas.
Convierten sus centros de trabajo en oficinas de propaganda, a sus subordinados en vocingleros y roban tiempo laboral en aras de una prioridad mezquina. Sobrevivir en la nómina.
Avidez, desasosiego, impaciencia (nerviolera, dirían en la colonia) por alcanzar el don de la ubicuidad y estar al mismo tiempo en todas partes. Tema más viejo de lo que imaginamos.
Colegas de generaciones previas comparaban al aspirante ansioso con una gallina culeca (de aquí la palabrita de curulecos) para añadir que su actividad pública se multiplica para hacerse presente lo mismo en bodas que en sepelios, quinceañeras, bautizos y primeras comuniones.
Lo cual nos remite a la figura del hombre orquesta. Mientras sopla la trompeta, en la espalda carga un tambor, alguna mano rasga la mandolina, haciendo sonar las panderetas con sus rodillas. Un arnés sostiene la armónica a la altura de sus labios, con el sonido autóctono de cascabeles en los tobillos.
EXTRAVAGANCIAS
En Victoria, por ejemplo, cierto caballero ha sostenido, por años, céntricos espectaculares donde aparece su rostro en close-up con algo semejante a una carcajada. Parecería que en lugar de reclutar a un asesor de imagen, contrató un (más barato) asistente para que le hiciera cosquillas en los pies.
Haciendo memoria, la sucesión gubernamental de 2016 se pobló de polvorientos hombres a caballo, que juntaban multitudes como quien contrata extras de cine y pasaban charola “para la causa”. Ninguno ganó.
Esfuerzo inútil. Visión barata de la competencia y de la política misma. Espíritu circense, influencia maligna del showbiz en un ámbito que merecería el mayor de nuestros respetos. El servicio público.
Asómese usted a Nuevo León. El maestro BRECHT, citado al principio, podría extender con amplitud su máxima. El ardor que hizo posible a SAMUELÍN anda en celo otra vez con la autonombrada “Chabacana Mayor”, cuya derrota en la capital reynera no le impide aspirar a la silla del marido.
Las encuestas dicen que va adelante. Las que ellos pagan (¿hay de otras?) lo cual demuestra que la popularidad cruda es asunto de pesos y centavos. Jamás garantiza un buen gobierno.
La pareja neoleonesa se muestra omisa en torno a la advertencia de la doctora SHEINBAUM contra el traspaso inmediato de cargos electorales entre parientes directos.
Acaso sea el pavor que tiene el mandamás a una auditoría “matona” (para usar sus propias palabras) que desnude cuentas oscuras, proveedurías y contratos infestados de amiguismo, compadrazgo y nepotismo. Sin olvidar la montaña que se agenció en San Pedro, para hacerse un nidito mayor al (de por sí fastuoso) que tiene hoy.
ESTRIDENCIAS
En tierras de Escandón se observan fenómenos así. Demasiado ruido antes de que se cumplan los tiempos. Precampañas obscenas, estrafalarias, que ningún bien le hacen a su partido, ni a su gobierno, ni a las siglas, ni a los colores, ni (menos) honran sus principios doctrinales.
A los (y las) creyentes del madruguete les incita una doble picazón que ya combinada es fuente de humor involuntario: ambición y narcicismo. Por ello visten de fiesta en horas de trabajo, saludan a voz en cuello de un carro a otro, reparten abrazos entre desconocidos.
Alguna voz ranchera diría que se comportan como si tuvieran “chincuales” (del náhuatl: comezón en salva sea la parte). Y aunque antes hayan despreciado con voz socarrona “el juego de la pelotita”, ahora quieren estar en la porra del Correcaminos, de preferencia, en la parte más visible.
Bienvenido el regaño. Con justicia se dice (y se dice bien) que aquí no hay espacio para agendas personales. Ni para proyectos individuales adelantados. Tampoco para la improvisación. De manera muy oportuna se advierte sobre la importancia de actuar con responsabilidad y congruencia, cuidando la unidad del partido.
El respeto a los tiempos es parte esencial de la madurez política. Y los tiempos están marcados por las leyes electorales, el calendario mismo del INE, pero también por cada partido. De aquí la necesidad de anteponer el proyecto colectivo por encima de cualquier aspiración individual.
Tamaulipas (y México entero) están entrando en un largo túnel sucesorio que arranca con el megaproceso del entrante 2027, se sigue con el relevo gubernamental de 2028, para elevar más la temperatura en 2029, año que define las candidaturas presidenciales y concluir con la megaelección de 2030, que renueva la Jefatura del Ejecutivo nacional y el Congreso de la Unión.
De ahí la importancia de advertir desde ahora sobre el valor de la prudencia, la disciplina, la mesura. Aquella sobriedad que nos aconsejaba el uruguayo PEPE MUJICA.
BUZÓN: moc.liamg@xmagairrazepol


