Por Agustín Peña Cruz | NoticiasPC.com.mx
Ciudad Altamira, Tamaulipas.- La industria petroquímica en México atraviesa un periodo de estabilidad operativa sin crecimiento laboral, marcado por presiones externas que han frenado su expansión. Isaac Maya Pérez, secretario general del Sindicato Nacional de Petroquímicos, rechaza los rumores sobre cierres masivos de plantas en Monterrey y sostiene que, pese a los ajustes recientes en algunas empresas, no existe una crisis estructural ni despidos generalizados.
“Nosotros, como sindicato, no estamos enterados de que hayan cerrado plantas”, afirma el dirigente, al referirse a versiones que apuntaban a afectaciones en complejos como Indelpro y Alpek Polyester. Si bien reconoce que la producción ha disminuido en ciertos momentos, enfatiza que esto no ha derivado en pérdida de empleos. “No se ha registrado desempleo. Lo que no hay es generación de empleo, que es diferente”, puntualiza.
De acuerdo con Maya Pérez, el sector ha mantenido sus plantillas laborales y salarios, pero enfrenta una parálisis en la creación de nuevas plazas desde hace al menos dos años. Este fenómeno, explica, está directamente vinculado al entorno internacional. “La política global afecta a la industria, sobre todo la química”, señala, en referencia a tensiones comerciales y geopolíticas que han impactado el suministro de insumos.
La escasez de materias primas es otro factor determinante. México, advierte, depende en gran medida de recursos provenientes del exterior para sostener su producción petroquímica. “Esperamos que el mundo deje de estarse peleando para que se generen las materias primas que el país no tiene”, expresa, al precisar la vulnerabilidad del sector ante las disrupciones globales.
En este contexto, los ajustes observados en algunas empresas no deben interpretarse como señales de colapso. Maya Pérez aclara que los recortes de turnos y pausas operativas obedecen principalmente a trabajos de mantenimiento. “Están parados porque están haciendo mantenimiento mayor. Es muy diferente”, afirma, descartando que se trate de cierres definitivos o decisiones derivadas de una crisis financiera.
El dirigente también desestima que exista un impacto significativo en regiones como Altamira, donde la actividad petroquímica mantiene niveles de estabilidad. “Nuestra región es productiva, nuestra gente es productiva, y nuestras plantas son muy estables”, sostiene. No obstante, admite que la producción puede fluctuar dependiendo de las condiciones del mercado internacional.
En materia de utilidades, el panorama es igualmente variable. “A veces hay muchas, a veces hay pocas, depende del mercado que tiene la industria”, explica, en alusión a los ciclos económicos que determinan la rentabilidad del sector. Aun así, asegura que las empresas continúan cumpliendo con sus obligaciones laborales y contractuales.
Frente a este escenario, Maya Pérez proyecta la necesidad de replantear el modelo de desarrollo de la petroquímica nacional. Una de sus principales propuestas es abrir Petróleos Mexicanos (Pemex) a una mayor participación privada, sin que ello implique su privatización. “Abrir un poco a la iniciativa privada, no privatizarse”, precisa, como una vía para fortalecer la inversión y modernizar la industria.
La apuesta, según el líder sindical, pasa por generar condiciones que permitan recuperar el crecimiento sin comprometer la soberanía energética. En su visión, una mayor colaboración entre el sector público y privado podría detonar proyectos que hoy permanecen detenidos por falta de recursos o incertidumbre.
Por ahora, el balance es de contención: una industria que resiste sin despedir trabajadores, pero que tampoco logra expandirse. En palabras de Maya Pérez, el reto no es evitar el colapso, sino romper la inercia. “Si crecemos, nos desarrollamos todos”, concluye, al resumir una aspiración que, por ahora, sigue condicionada por factores que trascienden las fronteras nacionales.









